Imagina esta situación. Has terminado una sesión. El cliente abre los ojos. Respira profundamente. Te dice: "Me siento increíble." Te abraza. Te da las gracias. Y sale convencido de que su vida acaba de cambiar.
Dos semanas después, te escribe: "Volví a sentir la misma ansiedad." "Otra vez estoy procrastinando." "He vuelto a reaccionar igual."
Muchos terapeutas creen que el cambio ocurre durante la sesión. Yo también lo creía. Hasta que comprendí algo.
La sesión no produce la transformación. La sesión produce una nueva posibilidad.
La transformación ocurre después, cuando el cerebro decide qué camino seguirá recorriendo.
Imagina un bosque. Hay un sendero enorme: miles de personas llevan años caminando por él. Ese sendero representa el patrón antiguo (ansiedad, miedo, procrastinación, inseguridad).
Durante una buena sesión abrimos un camino nuevo. Pero, ¿qué camino recorrerá el cerebro mañana? El que resulte más fácil. Toca cada sendero para explorarlo.
La recaída no significa que el cliente no quiera cambiar. Ni que la sesión no haya funcionado.
Significa simplemente que el patrón antiguo sigue siendo más fuerte que el nuevo. Y eso tiene solución.
El Sistema de Anclaje Terapéutico™ no intenta crear un cambio más intenso. Hace algo mucho más importante: consigue que el cambio sobreviva cuando el cliente vuelve a su vida.
Cuando una persona abre los ojos después de una sesión de hipnosis, todavía no ha salido completamente del trance. Ese momento es oro. Por eso no termino diciendo "bueno, ya hemos acabado". Lo utilizo para reforzar el trabajo realizado.